. Mas
no todo ha perecido: del frondoso árbol ha quedado la más bella
rama, un cuerpo separado del resto del edificio aunque enlazado con él
por un extremo, sala u oratorio, ignórase cual fue el destino de aquel
cuadrado, que presenta por dentro la mas rica decoración. Una serie
de arcos rodean las paredes, sostenidos por pareadas columnas, claveteados
de estrellas en sus arquivoltos, y en el fondo de cada uno se descubre
una figura de
santo,
pintada
según muestran los escasos vestigios por mano inteligente habida razón
de los tiempos; otro nicho de doble altura y de mayor profundidad forman la
que llaman capilla del Santo Cristo. A media altura transformase la pieza
de cuadrada en octogonal mediante cuatro pechinas, debajo de las cuales se
observan los símbolos de los evangelistas, y por los ocho ángulos
suben otras tantas columnitas a recibir la cornisa, arrancando de ella las
aristas de la bóveda, ancha y bordada en medio con la acostumbrada
moldura de estrellas, hasta reunirse en la clave donde resalta el Agnus Dei.