EL IMPERIO ROMANO
Hacia el
primer siglo de nuestra era, el valle del bustillo, al igual que toda la
Tierra de Campos, quedó atrapado en las redes del sueño imperial
romano, que duraría al menos, hasta el año 711 en que los
musulmanes comenzaron a invadir la península. En contra de lo que
pudiera parecer, los romanos no extinguieron la cultura celtíbera,
muy al contrario, existen datos fehacientes que confirman acuerdos puntuales
de repartición de poderes y tierras entre los romanos y los jefes
vacceos, por lo que podríamos concluir que la sangre celtíbera
se ha seguido transmitiendo por generaciones.
Tenemos conocimientos de vestigios romanos, entre los siglos II y IV, después
de Cristo, en Los Villares y el Melonar (zona del caserío de la Huelga
en la margen derecha del Bustillo), en la senda de Pajares (zona de la margen
derecha del Bustillo frente a Ceinos) y en la Corte Chica (pagos de Carrecastro
y de la fuente de Santiago). A su vez, existía una calzada
romana que salía de León y concluía en Medina de
Rioseco, pasando por Ceinos. A unos dos kilómetros de la villa, a
la altura de la fuente de Santiago, salía un ramal de la misma, a
la derecha, que siguiendo la margen izquierda del Bustillo, finalizaba en
Toro. En sentido contrario, el camino llegaba
hasta Villalón de Campos, enlazando directamente
con el Camino de Santiago.